Como potenciar elementos en un espacio con la pintura

Existen multitud de formas en el mundo de la decoración para conseguir que una casa, una estancia o, sencillamente un elemento concreto de la misma, cobre una especial relevancia e importancia a nivel de estilismo. Esto se puede lograr creando contrastes o sorpresas mediante el mobiliario, por ejemplo, planificando un tipo de distribución rompedora y diferente… o, también, de una forma mucho más económica, rápida y sencilla que las otras dos: empleando la pintura de forma estratégica en un hogar.

La pintura en general, con su variedad de colores, intensidades, gamas y hasta texturas, es uno de los aliados más valiosos que poseen interioristas y decoradores para crear todo tipo de emociones, efectos y sensaciones al entrar en un espacio. También es una herramienta única y al alcance de cualquiera gracias a su ajustado presupuesto. Por eso, al final, acaba siendo un recurso básico e imprescindible en un sector como este, en el que lograr llamar la atención y atraer la mirada de la gente en el punto concreto que nosotros deseemos resulta tan importante.

Para lograr este efecto en vuestra propia casa, pueden ayudaros estos trucos fáciles de aplicar tan sólo con pintura:

 

Pintar con pintura diferente una de las paredes de una estancia.

Este recurso, el de diferenciar tan sólo una pared de una habitación, aplicando una pintura diferente a la del resto de paredes es un truco ideal y muy empleado para llamar la atención y crear un contraste bello en la atmósfera, además de dinámico. Una buena forma de hacerlo es elegir para esa pared divergente el mismo color que para las del resto, pero unos tonos más oscuro o intenso. De esta forma, nos aseguramos de que el conjunto contrasta, pero no desentona.

 

Aplicar ese cambio de pintura en espacios a los que queramos dar una mayor sensación de profundidad, será otro gran acierto.

La pintura en tonos intensos aplicada sobre un solo paño de una habitación estrecha, por ejemplo, nos ofrecerá una visión mucho más profunda, con un fondo más lejano, de lo que lo tiene en realidad. Sobre todo si utilizamos para ello colores fríos como el azul, el violeta o los verdes. Los colores cálidos (rojos, naranjas, amarillos…) nos servirán para crear el efecto opuesto: acercar visualmente una pared en espacios excesivamente grandes cuando así lo queramos.

 

Destacar aquellos elementos que nos interesen diferenciándolos del resto con pintura.

Por ejemplo, enfatizando elementos estructurales interesantes de un espacio en otro color, como molduras, marcos, rosetones, cercos de chimeneas… ¡Conseguiréis así un foco visual tan atractivo que ni imagináis!

 

Efecto “degradé” sobre una pared

  • Y por último, un consejo especialmente útil cuando de aplicar una misma gama de pintura en diferentes tonos se trata. Si lo que os gusta es crear un efecto “degradé” sobre una pared, una columna o cualquier elemento a destacar, tened siempre en cuenta que será más conveniente, siempre, aplicar la pintura en su tonalidad más oscura abajo, en la zona más pegada al suelo. De ahí hacia arriba, podéis ir reduciendo su intensidad. Pero nunca hacerlo a la inversa, ya que el efecto visual que se transmitiría sería el de “inseguridad”, el de tratarse de una estancia en la que lo más pesado visualmente queda arriba y lo más ligero abajo. Y esto, si lo pensáis, ofrece una imagen de inestabilidad que el ojo humano y el cerebro no acostumbran a percibir de forma agradable.